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Vigo en verano

16 septiembre 2008
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Nuestra anfitriona, una amiga y yo de pronto vislumbramos un precioso árbol vallado en medio de la calle que resultó ser centenario. En la valla había una inscripción:

‘Árbol centenario
Luz da humanidade’

-¿Luz da humanidade? -pregunté.
-Es que lo patrocinó Unión Fenosa

Efectivamente, más abajo ponía en mayúsculas el patrocinador. Aquí es donde podríamos sintetizar lo que es Vigo, una ciudad cuyas privatizaciones y corrupciones eclipsan su cosmopolitismo.

Saliendo fuera del casi madrileño centro de Vigo, se palpa el caótico urbanismo, pues conforme vas andando puedes encontrarte con un edificio de diez plantas, junto al cual descansa una casita de una planta, después ver un solar lleno de matorrales, para encontrarte otra vez con otro edificio de diez plantas. La consecuencia prinicipal de urbanizar sin planificar es que uno de los grandes símbolos de Vigo sean las cuestas y las estrechas escaleras (ver foto), que sirven para unir calles construidas sobre la marcha, creando un ambiente de lo más pintoresco y encantador.

Como podéis esperar, zonas enteras de Vigo son completamente ilegales, y también existen plantas ilegales de edificios legales que superan el nivel de altura legal. Tampoco falta la práctica de vender por más millones los pisos con vistas a la ría, para despúes, construir otro bloque de edificios delante, que tapan las vistas de los anteriores pisos. Sin embargo, a pesar del panorama urbanístico, Vigo no deja de latir a toda velocidad.

Con una imagen de ciudad pesquera llena de ancianos cargados de viejas historias bebiendo alcohol en bares con pintura de plomo, la realidad es que con sólo 300.000 habitantes, el centro de Vigo parece propio del centro de una avanzada metrópoli, donde las culturas skater e indie hacen su agosto. Todos tienen su monopatín, su bicicleta chopera (para acrobacias), y sus zapatillas nike o vans, producto de la larga tradición surfera que hay en Vigo.

También es algo sorprendente el hecho de que es una zona donde el fenómeno inmigratorio empezó mucho antes que en el resto de España, palpándose una integración difícil de ver en otras ciudades que no sean Madrid o Barcelona añadiendo más sensación de cosmopolitismo.


Mientras tanto, los burgaleses tendremos que seguir suspirando preguntándonos cuándo podremos ver a un camarero negro sirviendo olla podrida en uno de los restaurantes trampas para turistas que hay cerca de la catedral.

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One Comment leave one →
  1. 30 septiembre 2008 9:43

    Lugares comunes. ¿Casualidad? Invito a conocer los primeros VídeoTrayectos, que los hice en Vigo…
    http://www.seriezeta.com/k/category/videografik/videotrayectos/

    Coincido con lo expuesto sobre Vigo y aporto que me dio la sensación de que se sienten ignorados por el resto de Galicia. No lo digo en el mismo sentido que lo pueden estar Lugo o Ourense, sino más en el sentido de «con todo lo que yo he hecho por vosotros y ahora no me hacéis ni puto caso». Se han dejado hacer un caos urbanístico – gracias a los inmobiliarios – en pos de un desarrollo industrial que pintaba brillante, pero que al igual que en el País Vasco ha acabado dejando feos cadáveres de hormigón.

    En cuanto me enteré de que el Hay-untamiento de la ciudad era ese monstruo de 10-12 pisos en lo alto de la ladera, me dije «todo tiene sentido»

    Un placer, como siempre.

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