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España

19 junio 2009

“España, el país de la pandereta, de la incultura, donde todo funciona mal, nadie respeta, somos unos maleducados, nos damos puñaladas traperas, somos unos cotillas, todo está sucio y la política es un cachondeo

Este tipo de discurso es muy común entre los españoles. Y sin embargo, cada vez que me encuentro con cualquier inmigrante y le pregunto que qué le parece España, todos me contestan lo mismo. Ayer mismo se lo pregunté a mi alumno de clases de español, y me dijo lo siguiente (traducción libre):

– En el Reino Unido la gente está constantemente asustada, tienden a tener muchos problemas en la cabeza y son incapaces de ser felices. Además son muy fríos y muy asociables. Sin embargo en España la gente es increíble, muy agradables, saben disfrutar de las pequeñas cosas, y siempre estamos predispuestos a echarnos unas risas con cualquiera. Esa es la razón por la que me vine a España.

Y al preguntarle que si eso no era el tópico español de ‘mucha siesta y mucha fiesta’, negó fehacientemente con la cabeza, asegurándome que era lo que sentía después de haber vivido durante un mes en Madrid.asdfads

En un viaje a Amsterdam, alguien me preguntó si me gustaban los Países Bajos, y al decirle que me encantaban, vi que se le ilumino la cara. Me dijo que le parecía todo un elogio viniendo de una persona que ¡vivía en España!

El año pasado en clase de inglés con una profesora de Nebraska (casada con un español y residente en Burgos), ella puso una lista de tópicos en la pizarra, y nos pidió que lo relacionasemos con ciertos países. Obviamente todos los tópicos negativos los adjudicamos a España mientras la profesora nos observaba con una sonrisa, y al final de la clase, sentenció con nostalgia: “España es el único lugar donde la gente sabe disfrutar de la vida”

¿Que tiene España de especial para causar tanta admiración? ¿Por qué somos el primer destino de alumnos con Erasmus? ¿Por qué somos el segundo destino turístico en todo el mundo?

Últimamente busco blogs de inmigrantes que actualmente residen en España y explican sus impresiones del país. Es curiosísimo ver que la mayoría destacan el hecho de que “En España no se forman colas, así que cuando llegues a la carnicería por ejemplo, debes gritar ‘¿Quién es el último?’ y memorizar tu posición”. Algunos se ven invadidos por la cercanía física que necesitamos los españoles para entablar contacto, otros (sobre todo los ingleses) creen que han ligado, cuando en realidad una chica sólo se ha acercado para hablar. También les choca tremendamente lo directos que somos para hablar sobre cosas y sentimientos personales, y también el hecho de que estemos todo el tiempo quejándonos por cualquier cosa. Nos definen como impredecibles, activos, extrovertidos, con mucha facilidad para cambiar los planes futuros, muy emocionales, espontáneos, confiados, utópicos, imaginativos, tomamos decisiones fuertes muy rápido, y por supuesto, muy, muy contradictorios.

También piensan que somos tremendamente tolerantes, incluso con personas de otras razas u otras religiones, algo que me parece curioso ya que aquí aún pervive el ‘yo no soy racista, pero…’. Sin embargo, cuando me contó mi alumo inglés, descendiente de madre hindú y padre africano, que en Gran Bretaña tenía muchos problemas porque le señalaban y le gritaban “Muslim!”, cuando él en realidad no lo era, me di cuenta de que sí que podríamos considerarnos bastante tolerantes comparando con el resto de países.

Todo esto me llena de orgullo. Saber que nuestra cultura está muy bien apreciada, que somos exóticos, y que nos admiran me encanta. Y saber que a pesar de lo reciente que está el franquismo, la sociedad española avanza vertiginosamente como pocos países han hecho, me hace sonreír.

No hay que confundirlo con el patriotismo. Un país excesivamente patriótico es un país enfermo, es incapaz de hacer autocrítica y se refugia detrás de su propia bandera cuando hay problemas, igual que hizo la mitad del pasaje del avión que aterrizó en el río Hudson de Nueva York: Se pusieron a rezar mientras la otra mitad se puso a leer las instrucciones de emergencia.

Djemaa el-Fna, la plaza de Marrakech

19 junio 2009

Djemaa el-Fna es un cruce de caminos, de personajes, y de anécdotas. Un auténtico microcosmos en ebullición que bien podría reflejar in-extremis el espíritu del país entero. Gentes de todas partes del país y de todas las etnias -árabes, bereberes, tuaregs y saharahuis- acuden a ella boquiabiertos ante el colosal espectáculo de la plaza principal de Marrakech, Patrimonio Oral de la Humanidad, el cual va variando minuto a minuto a lo largo del día y la noche.

1234548492796_fLa primera sensación que produce es de desconcierto y descontrol, todo lo que sabías orgullosamente para moverte en cualquier metrópolis desaparece cruelmente. Decenas de personajes intentan captar la curiosidad de los viajeros y de los propios marrakechies: Aguadores de mentira, músicos, curanderas, tatuadoras de henna, malabaristas, domadores de monos, cuentacuentos, tragadores de vidrios, escupidores de fuego, dentistas, ancianos aconsejando y encantadores de serpientes que no dudan en ponerte la serpiente por los hombros y exigirte varios dirhams antes que quitártela.

A un lado de la plaza transcurre una pequeña aunque caótica carretera, la cual en realidad son unas líneas pintadas sobre los adoquines, donde pasan taxis cuyos ocupantes no se ponen el cinturón, pues sus vidas no dependen de éste, sino de la voluntad de Alá.

Para acercarse a ver los espectáculos hay que hacerlo con mucho disimulo ya que todos sienten cierta atracción por las propinas de los turistas europeos, hasta tal punto que si entras a formar parte de un corro que está viendo unos hombres vestidos de mujer danzando bailes típicos marroquíes, todos empezarán a sincronizarse bailando para ti. ¿Que qué hacen hombres vestidos de mujer bailando en una ciudad en la prácticamente musulmana? No lo saben ni los propios turistas marroquíes, los cuales presuponen que son homosexuales. ¿Son acaso unas drag-queens árabes? Quién sabe.

El hecho de que la ciudad esté situada al sur de Marruecos, implica mayor conservadurismo comparado con el norte, el velo es la norma general, aunque puede verse algún burka ocasional, o una mujer con unos vaqueros pitillo, tacones y pelo despampanante montada en una moto. Las estremecedores llamadas al rezo suenan puntuales cinco veces al día por toda la plaza desde la mezquita más alta de la ciudad, que sirvió de inspiración para la Giralda. Y varios hombres dan consejos religiosos en la plaza a sus seguidores. Sin embargo toda la religión que impregna la plaza tiene una cara oculta para el turista: A un par de vendedores les apesta el aliento a alcohol -prohibido por el Corán-. Las curanderas invitan a sentarte en sus mesas para leerte el futuro -algo también condenado-. Los camareros ligan sin tapujos con turistas europeas de buen ver -ya que por lo general las marroquíes no son muy abiertas a ello-. Curiosamente la forma de piropear a una mujer más común en la ciudad es la de acercarse a su compañero de viaje, y ofrecer un número alto de camellos por ella, y si luego hay posibilidad de hacerle proposiciones sexuales con disimulo, mucho mejor. Los gays marroquíes quedan en la plaza de forma discreta para irse a algún hotel, los chaperos pasean por la plaza buscando las miradas de turistas sexuales, y, algo que es un problema creciente y con el cual las autoridades y las ONG’s están tomando medidas importantes, muchos pederastas buscan la siempre oculta prostitución de menores.

Otra cuestión es la pobreza que parece reflejar la plaza: Los niños se acercan y te piden un dirham con caras tristes, y mujeres arrugadas te llaman al hombro y te piden limosna. En Marrakech la norma general es vestir de forma más pobre de lo que uno realmente es, al contrario que España, donde intentamos proyectar una imagen de adinerados con un coche de última generación cuando en realidad estamos ahogados por una hipoteca. No hay que fiarse por lo tanto de la apariencia del vendedor del puesto más transitado de toda la plaza, por muy austera que sea su chilaba no significa que cada día haga una buena caja. Volviendo a los niños o ancianas que piden dirhams, si pruebas a pedirles tú un dirham en bromas ¡No dudan en dártelo mientras se ríen! ¡Y además insisten en que te lo quedes! Al preguntar a un camarero, nos dijo que para los niños era como un juego, y que competían entre sí a ver quién ganaba más dinero pidiendo o vendiendo galletas y pañuelos a los turistas, y que todos eran conscientes de la mala imagen que dan. En Marrakech los niños prácticamente viven fuera de casa, lejos del sobreproteccionismo occidental, hablando y socializando con el resto de niños marroquíes, gente de la calle y turistas, lo que evidencia la seguridad de las calles de Marrakech.

Antes de venir a Marrakech nos avisaron de que los niños en realidad están subordinados a las mafias, encargadas del tráfico de drogas y de menores, y todo el dinero que consiguen se lo dan a éstos. Sin embargo, una vez un niño se nos acercó intentando1234711018708_f que le cambiáramos un euro por dirhams, y de pronto se acercaron sus padres y empezaron a reñirle a gritos delante del insaciable público de la plaza, pues se había fugado de casa por la noche para pedir dinero por la plaza. La verdad es que con tanta información uno ya no sabe qué pensar. Quizás sea mejor dejarlo en que cada niño tiene su propia larga historia.

Antes de cenar es la mejor hora para ir a comprar por los bazares de la plaza, justo cuando los vendedores ya están cansados de tanto regatear, el deporte nacional del país. Los reyes de la picaresca con tan sólo mirarte ya saben que primer precio ofrecerte, y si fallan, no dudan en gritar en árabe a los puestos colindantes algo que les pueda ser útil sobre nosotros. Y es que aunque timar o robar sea pecado, cobrarte el máximo precio posible de forma completamente lícita, no. Todos tienen su estrategia personal para captar a nuevos clientes, incluyendo la típica de adivinar tu procedencia y llamando tu atención gritando ‘¡Españoles! ¡Perrea, perrea! ¡Real Madrid! ¡Barça!’. Aunque del viaje recordamos una estrategia con especial cariño: Una vez se acercó un vendedor entre tantos, cogió de la mano a una de las chicas del grupo, y empezó a besársela repitiendo lo guapa que era y preguntándole por su nombre, mientras la iba arrastrando a su propio puesto. Nada más repetir su nombre varias veces románticamente, rápidamente le preguntó por su talla de pies -en el puesto se vendían babuchas-. Afortunadamente ante la negativa de la sorprendida clienta, él continuó con las alabanzas y quiso posar con ella para una foto.

A la puesta del sol, los espectáculos callejeros comienzan a dispersarse para dar paso al montaje de puestos de comida. El humo de los calderos de sopa harira y de las parrilladas de brochetas de carne empieza a crear una inmensa columna de humo que emana desde toda la plaza. Cada puesto tiene asignados un par de camareros que se encargan de acosar a los peatones invitándoles a su puesto y enseñándoles el menú. Pueden llegar a ser muy pesados pero lo mejor es tomárselo con humor. Si no te dejas liar puedes comer un tajine -o guiso- de pollo por 2,25 euros, o un cuscús de verduras por el mismo precio, o un bol de caracoles por menos de 50 céntimos, o aún mejor, un delicioso y enorme recién exprimido zumo de naranja por menos de 30 céntimos. Con lo que suelen linchar es con el pan que te dan sin que lo pidas, y con las bebidas. En ese caso lo mejor que puedes hacer es caer bien a tu camarero para que te invite, y si hay que corear su nombre, mucho mejor.

En definitiva, Djemaa el-Fna esconde cientos de secretos y leyendas, pues la esencia de vida que aquí fluye es algo imparable e incomprensible para la mayoría de los turistas. Pero para todos aquellos que se preocupan de profundizar en ella estoy seguro de que sirve como una gigantesca lección de vida que nadie podrá olvidar.

El bidé me fascina

18 junio 2009

Sí señores: El bidé me fascina. Es algo que sólo tenemos los que vivimos en el Mediterráneo, en Latinoamérica, en Japón y en Oriente Medio.

Es algo que nadie sabe para que sirve. Todos lo tenemos pero el 70% de la población española no lo usa. Y es que muchas veces intentamos buscarle usos sin demasiado éxito: Lo usamos para ponernos los pies en agua caliente y sal, para apoyar el portátil mientras cagamos, para dejar las toallas mojadas, para cortarnos las uñas de los pies, para escurrir los paraguas, para lavar al perro, y cuando éramos pequeños, para mear.

Pues aquí está el uso real del bidé: Es para limpiarse el culo después de haber cagado.

Lo sé, lo sé, has sentido ese escalofrio que ha recorrido por tu espalda, y es que somos unos guarros, nos contentamos con extenderlo todo con el papel higiénico y nos olvidamos del tema.

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El uso correcto del bidé es el siguiente: Después de hacer sus dignas aguas mayores, abra el grifo del bidé con agua y decida la temperatura con sumo cuidado (Es importante, porque el agua congelada o ardiendo en tu ano puede tener consecuencias importantes). Y posteriormente, siéntese ligeramente en el bidé de espaldas al grifo. Lávese la zona anal con la mano, y séquese con más papel higiénico.

Según experiencias personales, debe ser una experiencia maravillosa digna de repetir una y otra vez. Y luego somos nosotros los que nos reímos de los musulmanes por limpiarse el culo la mano izquierda y con agua después de cagar… ¡Ellos son los civilizados!

Investigando la razón por la que no se usa el bidé en EEUU me he topado con respuestas tan inteligentes como la siguiente: “Es porque en EEUU nos duchamos más seguido que los europeos y no lo necesitamos. En latinoamerica también lo usan porque tienen las costumbres de los europeos” (Hoy tengo el día muy antiestadounidense)

Por desgracia en mi casa hemos puesto un nuevo baño, y no hemos puesto bidé por sugerencia mía (mi ignorancia es muy atrevida), y en mi residencia tampoco hay bidé. Con lo cual, hoy de pronto emerge en mí un nuevo sentimiento:

Me siento con el culo un poco sucio.

Radiografía de los daneses

31 octubre 2008

Este artículo tiende a generar estereotipos. Las generalizaciones nunca son buenas. Leelo bajo tu responsabilidad.

Los daneses están llenos de contrastes. Lo primero que salta a la vista (o al menos, a mi vista) es que, o son muy feos, o son guapísimos de pararte la respiración. Hasta el momento no he visto ni un sólo térmno medio, algo que me ha recordado a la teoría de un antropólogo que decía que en el futuro, la raza humana se dividirá en dos: La fea y bajita, y la alta y esbelta. Visitar un par de castillos daneses repletos de retratos de la nobleza explica en gran parte dicha herencia: Son como fetos. (Aunque de qué me voy a extrañar, se lo montaban entre familiares y salían unas cosas rarísimas).

El estereotipo del danés medio es que son muy reservados al mantener siempre una fría distancia, al contrario que España. Dentro de ese distanciamiento, puedes encontrar en un danés una amabilidad que jamás hubieras creído posible, o pueden ser muy desagradables contigo. Las borderías son más frecuentes cuando están trabajando (Algo que coincide la Wikipedia, la cual dice que son unos trabajadores muy eficientes incapaces de distraerse con cualquier otra cosa).

Tanta eficiencia les lleva a cumplir las leyes y normas a rajatabla, como si de admirables pseudo-zombies se tratasen. Al metro se puede entrar libremente sin problemas, y en andén existen unas pequeñas máquinas a las cuales la gente se acerca para picar el billete según la distancia que vayas a recorrer. Desconcierta un poco el hecho de que prácticamente nadie ‘pase’ de las máquinas (Los revisores son casi inexistentes). La forma de vestir es de lo más elegante y cuidada, y todos visten parecido. Parecen estar encasillados en un estilo concreto ¿Definitivamente son pseudo-zombies sin capacidad para decidir?. Algo extraño para una persona como yo acostumbrado a las tribus urbanas y mixturas madrileñas.

Elegantes daneses en bicicleta

El funcionamiento de la universidad DTU refleja la forma de ser danesa: Varios de sus edificios están abiertos las 24 horas sin que nadie vigile. Puedes entrar a ellos pasando tu tarjeta de estudiante por un lector, y tener acceso a salas de ordenadores, fotocopiadoras gratis y demás servicios. Durante el día proporcionan ordenadores a los que no son estudiantes (curiosamente están casi siempre vacíos) y por si no fuera poco, también dan café gratis. No existen colas, nadie se pelea, y no se abusa. Todo funciona como la seda. Todos cumplen. No existe picaresca. Son unos pseudo-zombies muy admirables.

Sala de ordenadores de la DTU a las 00:00

Otro ejemplo es el siguiente: si están en el metro y desean poner las piernas en alto en la silla de enfrente, en vez de hacerlo directamente como haría cualquier español, se esfuerzan por dejar un periódico gratuito en la silla y poner los pies encima cuidadosamente, para no manchar el asiento (algo que vi varias veces).

Del inglés medio también se tiene la idea de que son muy educados y refinados, pero cuando salen de Inglaterra se convierten en monstruos. Siempre son los que vociferan a las prostitutas en Amsterdam, o los que destrozan el mobiliario urbano en Benidorm, y eso siempre lo he tomado como que hay algo en Inglaterra que no funciona: Para mí la corrección y educación extrema es una cuestión de imagen, algo hipócrita. Y no puedo evitar extrapolarlo a los daneses: no sé como se comportarán fuera de su ciudad o país, pero mi percepción de los jóvenes daneses es que borrachos también tienen un comportamiento agresivo, aunque Las huellas de Atenea me ha insistido que a pesar de ello es difícil que dañen a alguien, y que ella se siente perfectamente segura las 24 horas del día (algo que me ha demostrado yendo tranquilamente a su casa por calles paupérrimamente iluminadas en las cuales hasta yo me cagué). Sabía que en los países nórdicos existía un gran problema con el alcohol, el cual era consumido sin parar para superar la vergüenza y frialdad escandinava, y es algo que he podido confirmar con mis propios ojos… Entonces, ¿por qué los españoles somos los únicos europeos con fama de fiesteros si no tomamos ni la mitad de alcohol que los nórdicos? ¿Será que nosotros no tenemos problemas para no ocultar la ‘poca’ fiesta española?

A pesar de la impresión agridulce que me he llevado de los daneses, hay algo que me ha encantado, y es que los jóvenes nada más terminar el colegio se toman una temporada viajando y trabajando hasta tomar una decisión con respecto a su carrera universitaria. Tanto que la edad promedio de ingreso a la universidad es de 26 años. Es algo que sin duda deberían hacer todos.

Copenhague & Christiania

29 octubre 2008

COPENHAGUE

Aparcamiento de bicis en el barrio latino

Copenhague tiene 500,000 habitantes (Menos que Vigo y más que San Sebastián, para hacernos una idea) y vibra como si fuera una gran metrópoli de millones de habitantes. Es una sorprendente mezcla exacta entre Amsterdam, Londres y el toque escandinavo.

Cuando uno visita una ciudad le gusta ver extremos, cosas extrañas, originales. Y Copenhague es el In Medius Est Virtus europeo, tiene todos los términos medios de Amsterdam, de Londres y de Escandinavia. Es ideal si aún no has visto ninguna de esas ciudades, pero si ya las has visto es probable que la ciudad no te sorprenda demasiado.

¿El Picadillly Circus de Copenhague?

En Copenhague vive una gran comunidad de inuits (esquimales) ya que Groenlandia pertenece a Dinamarca. Puede parecer que Copenhague esté dotado de una interesante presencia exótica, aunque nada más lejos de la realidad. Todos ellos parecen ‘asiáticos muy morenos’ y están perfectamente integrados en la sociedad danesa. Los inuits a pesar de estar orgullosos de su historia, consideran ‘Esquimal’ como un gravísimo insulto.

La latitud de la capital danesa es desquiciante: parece que está anocheciendo constantemente. Se hace de noche a las 16:30, y el sol se mantiene durante todo el día cerca del horizonte, produciendo la sensación de estar dos horas adelantadas de la que en realidad estás. Puedes ver como a las 12, en pleno cenit solar, las sombras se alargan por la calle, cuando en España tendríamos una sombra minúscula.

La sombra a las 13:00, ¡Parece que son las 17:00!

En Dinamarca está legalizado el matrimonio gay (y en Groenlandia, las uniones civiles). En Copenhague supuestamente existe una gran oferta de ocio dirigida al colectivo LGTB (que por desgracia no tuve la oportunidad de disfrutar). Pero un buen reflejo de la apertura de mente danesa, es que en una tienda de vaqueros aparecían anuncios de gays y lesbianas en todo el escaparate. Esa tienda de vaqueros estaba en un pueblo de 40.000 habitantes llamado Hillerød, un pueblo de apariencia completamente rural. ¿Quién se atrevería a hacer eso en Ávila?

Lesbianas en la parte izquierda, y gays en la derecha

CHRISTIANIA

Lo que sí sorprende a todos, ahora sí que sí, es el mágico barrio de “La Ciudad Libre de Christianía”: Una serie de edificios para uso militar pegados al centro de Copenhague son abandonados y el movimiento okupa tomó el territorio de forma ilegal creando un estilo de vida alternativo basado en la vida comunal y en la libertad. Y ellos mismos decidieron que ese territorio no pertenecía ni a Dinamarca ni a la Unión Europea, y que el sistema político iba a ser la anarquía. Para cuando la policía intentó expulsarles, el barrio había crecido demasiado y contaba con el apoyo popular.

Frontera entre Christiania y la U.E.

Actualmente Christiania tiene 1.000 habitantes, se autogobierna mediante asambleas populares, y ha sido reconocida por el gobierno danés bajo el precepto de ‘experimento social’. Es una ‘mini-ciudad’ ecológica e incluso semi-autosuficiente (con cafeterías, restaurantes, una tienda ecológica, una tienda donde se montan bicicletas típicas de Christianía, diferentes a las normales, una tienda donde se venden materiales de construcción y una ferretería).

Al no formar parte de Dinamarca no pagan los impuestos, y por lo tanto la policía no patrulla allí ni existe servicio de recogida de basuras, los caminos están sin asfaltar (todos llenos de barro) y casi todos los negocios y casas han sido construidas manualmente dando la apariencia de chabolas. Sin embargo fue la zona donde más seguro me sentí: Al funcionar como una comunidad, todos quieren que el barrio funcione, con lo cual estaba seguro de que si alguien me robaba, un grito bastaría para que cuatro o cinco inmovilizasen al ladrón.

El graffiti de la izquierda es un puño rompiendo una jeringuilla

Al contrario de lo que pueda parecer, nada más entrar a Christiania ya se ven graffitis en contra de las drogas duras. Y es que cuando se fundó, fue un refugio temporal para los camellos y cocainómanos que se amparaban bajo el sistema anárquico. Sin embargo Christianía ilegalizó las drogas duras y todos ellos fueron expulsados. Eso sí, el hachís y la marihuana se vende libremente en el mercado del ‘Has’ -la palabra clave para comprar es ‘queso’, según nos dijo un catalán que se estaba pasando media vida allí-, y también se consume libremente con la única prohibición de no poder fumarlo dentro de cafeterías o restaurantes. Debido al presente mercado de hachís, está terminantemente prohibido hacer fotos dentro de Christianía.

La bicicleta señalada es típica en Christiania y sólo se monta allí

‘Don’t steal, the governement hates competence’ reza una pegatina de un puesto que vende parafernalia para fumar hachís. Christianía se alimenta principalmente del turismo, obteniendo la simpatía popular y dando a conocer su causa. Nada más salir de Christianía tienes que pasar por debajo de un arco en el que pone ‘You are now entering the E.U.’ (E.U. = Unión Europea)

Un buen botón que muestra el increíble buen funcionamiento de esa ‘anarquía’, es el siguiente: Una de las casitas tenía una exposición sobre el Tíbet, y una pared llena de chapas con la bandera de Christianía con un pequeño papel indicando los precios: Tú podías coger cuantas quisieras y dejar lo que cuesten en una hucha. Nadie vigilaba.

La hucha donde se pagaban las chapas, dentro de la exposición sobre el Tíbet

El secreto mejor guardado de Disney Channel

18 septiembre 2008

Estoy viciadísimo a Disney Channel (Sobre todo a ‘Raven’, pero esa es otra historia). Y es que el gran secreto del éxito de Disney Channel como canal infantil, es que ellos saben usar el sexo de forma subliminal y atraer la atención sin que nadie se cuenta.

Una de las protagonistas de Los magos de Waverly Place

Por si no os habéis fijado, todas sus tramas giran alrededor de las animadoras, con mini-faldas y bragas blancas para atraer a los chicos, y mega-maquilladas y populares para atraer a las chicas. También añaden populares jugadores de fútbol o rugby con camisetas de tirantes y estratégicamente sudados y embadurnados de barro, que aprovechan cualquier oportunidad creíble para quitarse la camisa y mostrar sus espectaculares pectorales a los chicos/as (y a los que no son tan chicos/as) El gran ejemplo por excelencia es High School Musical, aunque quizás aquí no se han esforzado especialmente en ser discretos. Dentro de poco se emitirán los “Disney Channel Games 2008”, unas olimpiadas en las que han participado todas las estrellas de Disney Channel, una excusa para mostrar chicos sudados enfudados en pegadas camisetas, o chicas con pantalones muy cortos y probablemente sin sujetador para que las tetas boten más.


El ultra-famoso Zac Efron

El poder de Disney Channel da miedo. No sólo por haber encontrado el gran secreto para el éxito, sino porque su canal no es sólo un canal de entretenimiento, también es un canal de publicidad 24 horas, para alimentar el fenómeno fan alrededor de su marca Disney. Actualmente están con Camp Rock, la siguiente película que promete llegar a los niveles de High School Musical. Se emiten reportajes de Camp Rock, videoclips de Camp Rock, entrevistas a actores de Camp Rock, anécdotas de Camp Rock, y por supuesto, todo ello aderezado con imágenes de los protagonistas sin camiseta, o los protagonistas diciendo cosas carismáticas que harían chillar de histeria a cualquier fan. Y una vez creado una buena remesa de fans dispuestas a gastarse toda su paga mensual en la película, camisetas, figuritas, mochilas y calendarios de Camp Rock, los ejecutivos de Disney sueltan la bomba, y terminan viviendo de las rentas durante varios años.

Un merchandising fabricado, por supuesto, por niños de Bangladesh y de las zonas más pobres de Asia, solución que han imitado también la mayoría de las grandes jugueteras. (El de Barbie fue un caso especialmente polémico), lo cual es algo bastante hipócrita.

Joe Jonas, protagonista de Camp Rock

Cambiando de tema, por si no nos quedaba poco, Disney ha sido históricamente racista y machista, pues parece ser que Walt Disney lo era, y no lo ocultaba. ¿Os acordáis los antiguos cortos de Mickey Mouse, en los que siempre aparecían negros con unos labios enormes y lenguas rosas, que siempre eran o sirvientes, o esclavos?

Disney ha intentado quitarse el estigma racial creando series en las que directamente sólo salían negros, en las que incluso los blancos aparecían como perdedores o tontos (como en Raven), aunque dicho estigma volvió con más fuerza con El Rey León, ya que el malo de la película, Scar, es el único león que tiene la melena negra, y las hienas son los vivos estereotipos de los negros urbanos de la calle. También recientemente los árabes denunciaron a Aladdín por racista (con toda la razón, en mi opinión)

El machismo también pervive: Las chicas siguen esperando a que el popular de clase las pida salir, mientras se pintan y repintan para ser también más populares. Y en todas sus películas en las que las mujeres son protagonistas, éstas terminan siendo víctimas indefensas e impotentes cuya única esperanza es encontrar a un hombre macho que las salve, como en La Bella Durmiente, Blancanieves, La Cenicienta, o La Sirenita que se casó incluso con 16 años. Sin embargo, finalmente Mulán contrarrestó todas las críticas, siendo una película 100% feminista (la cual por cierto, no tuvo mucho éxito)

El Rey León también recibió quejas por parte de los gays, pues el puercoespín que aparece, es una clara representación de un gay afeminado y completamente estereotipado. Sin embargo, el día más famoso del mes en Disney World Orlando, es el ‘Gay day’, en el que incluso se celebran bodas gays con Mickey y Minnie como invitados. Un gran golpe de efecto sabiendo que Orlando está en una zona donde hay una gran población de gays y lesbianas con alto poder económico.

No hay duda de que los ejecutivos de Disney son rabiosamente inteligentes y estrategas, y saben con qué van a ganar dinero. Por lo tanto, es importante que todos nos quitemos la idea de que Disney es una apacible y familiar empresa cuyo objetivo es entretener a los niños con educativas películas, y sepamos disfrutar de la marca, pero con distancia

Todas a hacerse lesbianas

17 septiembre 2008

Hubo una época, allá por los 90, en que ser gay estuvo de moda. Pero mucho. Tanto que Ana Rosa sólo trabajaba con gays, en Hollywood hacían comedias románticas con gays y todo el mundo tenía un mejor amigo gay. Las más afortunadas hasta tenían dos. Nadie recordaba a las lesbianas. Que estaban tras las persianas.

Ahora ser gay está super re-out. Los programas del corazón están plagados de heteros. Y los gays estan más pasados de moda que combinar pitillos con bailarinas. Pero ay, las lesbianas! Éstas sí que pegan fuerte.

Y es que a día de hoy, ser lesbollera es lo máximo a lo que puede aspirar cualquiera. Las lesbianas molan. Su look mola. Su actitud mola. Las series de televisión de lesbianas son lo más. Y sí, el rumor es cierto, en sus bares te cargan más los cubatas.

De hecho, está tan de moda ser lesbiana que alguna de estas famosas revenidas, osea venidas a menos dos veces, han decidido recurrir a un falso lesbianismo para volver a estar en el candelabro. Y es que decir que eres lesbiana te da muchos titulares. Y ya salir con una lesbiana auténtica, te da muchas portadas. Y sino, mirad a Lindsay Lohan.

Leído en AmbienteG